Nota etnográfica del 01/03/2020

Son las 16:30. El cielo está algo nublado, y el termómetro marca 27°C. Se siente un clima ajetreado de nueva cuenta en la Alameda, pues es fin de semana. Estoy frente a otra fuente ubicada más al costado de la Av. Hidalgo, frente al edificio del SAT. y la más cercana al metro Hidalgo. Hay muchos niños jugando en esta fuente, están completamente empapados, mientras sus familias cuidan de ellos. He visto pasar hoy en particular a muchísimos patinadores, y creo que es porque detrás mío hay como una mini escuela de patinaje. Escucho diferentes sonidos y canciones. Se acerca un señor con una bocina a todo volumen con una cumbia, y se aleja caminando. Pasan unas personas bien vestidas, y observo que llevan folletos con lecciones sobre Dios. Una señora pasa frente a mi y platica con su acompañante, sobre los niños que están en las fuentes y cuestiona si no les dicen nada, se aleja y no escucho respuesta del acompañante. Pasa una pareja con cámaras fotográficas profesionales y sombreros de Mario Bros y Luigi. Hay dos niños recostados en el suelo de la Alameda, están hasta descalzos mientras se acercan con sus padres. Las familias mientras tanto, cuelgan la ropa en las bancas de la Alameda como si fueran tendederos de casa. Un niño de los que están en la fuente toma su pistola de agua y comienza a disparar a la escultura que está en la parte central de la fuente. Llegan un grupo de payasos a esta fuente y parece que están buscando un lugar donde realizar su show, es idóneo porque hay muchos niños aquí. Una de ellas comienza a separarse y se acerca a una familia. Se sienta con ellos y le dicen que ya se tomaron fotos con ellos, unos de sus acompañantes se rie y le dice «eso te pasa por payasa», y la familia se empieza a reir. Luego, su hijo se acerca y veo que lo empiezan a regañar por algo. Los payasos se quedan parados al otro costado de la fuente. Uno de ellos corre hacia un jardín con un niño chiquito y le regalan un dulce. Al fondo, un señor viejito está hablando con una pareja de jóvenes que prestan atención, pero como dándole el avión. La chica se ríe un poco, pero el señor viejito parece muy concentrado y emocionado de lo que está hablando, por sus gestos y sus ademanes. La pareja se abraza ligeramente.
Frente a mi, un papá carga a su hijo tratando de amenazarlo de que lo va a aventar al agua, el niño se enoja y forcejea con el y le dice «no traigo el telefono»; su papá lo suelta y el niño se aleja enojado. El señor viejito se aleja de la pareja de jóvenes. Se acerca una familia todos con playeras del América a la fuente. Los niños se ríen y se divierten bastante, despreocupados. Se acercan tres chavos pero vestidos con shorts de mujer, aretes y cabello pintado. Pasa un chavo con su cámara profesional a fotografiar la fuente. se acerca una señora con pelo canoso a el y le dice algo. El esta muy concentrado tomando las fotos del chorro de agua. Una pareja que estaba cerca de la fuente se nota interesada por la labor del chavo. Pasa una chica drogada, y otros dos chavos también drogandose con Mona. Ellos se alejan pero ella se queda aquí. Un niño ve a una ardilla y comienza a corretearla. Una señora va por un niño y lo jala de la fuente para que no se meta, el niño insiste y la señora le pega ligeramente para que entienda que no, y se lo lleva. La chica que se droga se mueve torpemente y voltea a verme. Luego voltea de nuevo y se empieza a reír sola y dice unas cuantas cosas que no se le entienden nada. Me muevo de lugar.
Mientras camino entre los jardines de este lado de la Alameda, me doy cuenta que hay muchas parejas que gustan estar recostadas en el pasto y en los árboles. Me muevo hacia la fuente que está a espaldas del Hemiciclo a Juárez. Una glorieta que está mucho más amplia que todas las demás. El flujo de gente y de movimiento aumentan bastante. Hay vendedores ambulantes, otra mini escuela de patinaje, pero hay menos niños jugando en la fuente. Hay un señor con traje y (el sombrerito que usan los judios) con su biblia en la mano, predicando acerca de la religión que profesa, aunque casi nadie le hace caso. Hay un chavo con patineta tratando de hacer trucos pero se cae un par de veces y mejor se retira. Hay una pareja sentada en la fuente que están vestidos con los mismos jerseys del equipo de béisbol Dodgers de los Angeles. El señor que predica su religión da vueltas alrededor de la fuente predicando. El ruido del edificio de Plaza Juarez donde están las terrazas para beber y hacer fiesta, se escucha bastante fuerte, se escucha música de todo tipo. Escucho una sirena de patrulla ir a toda velocidad. El chavo de la patineta regresa a hacer un truco pero vuelve a fallar y se toca el tobillo, mientras se aleja en la patineta. El predicador sigue caminando leyendo los pasajes de la Biblia y alzando su mano izquierda. Volteo a ver a los árboles y me percato que empiezan a florecer las jacarandas.
Llega un grupo de personas con una bocina muy grande y empiezan a poner cumbia del acordeón de los angeles azules. Ellos no han hecho nada y varias personas que van pasando hacen pasos de que empiezan a bailar mientras caminan. Mientras siguen pasando los chavos de las patinetas haciendo trucos. Ahora si ese grupo de personas, comienza a bailar. Pasan un grupo de personas vestidas de negro, conocidos como «darketos» pasan tres jóvenes con un celular, tripie y micrófono. Un señor comienza a aplaudirle al ritmo de la música a su bebé. Las personas comienzan a juntarse a ver a las personas bailar. Pasan un grupo de cuatro extranjeros con su cámara en la mano y comienzan ver con asombro como bailan. Una de ellos empieza a hacer pasos de salsa. El predicador empieza a decir «que Yeshua tenga compasión de ti, que viniste a poner tu música mundeña. Hoy ries, pero mañana imploraras al señor por este pecado» y señala a ese grupo. Ahora el grupo baila salsa con compás de 3. Son una mezcla de jóvenes con personas adultas de aproximadamente 20 a 50 años
Sonrien bastante y disfrutan el baile. A su costado, esta otra chica bailando mientras otro la graba. La chica está en vestido rojo y tacones negros. La gente se acumula en mayor cantidad a ver el baile. Un señor silba muy fuerte para llamar a su hijo, y el niño llega corriendo hacia su papá. La señora con vestido rojo se mueve de lugar. Un grupo de jóvenes recostados en el pasto del jardín ven como ahora bailan bachata. Algunos cantan la canción en voz baja. Pasa el predicador y vuelve a gritarles algo a este grupo de bailarines, mientras más gente se acerca. Muchos aplauden. Algunos en pequeño bailan. La gente aumenta mientras el sol se va escondiendo cada vez más. Suena la canción de «La Rebelión» de Joe arroyo, un clásico en las fiestas de México y muchos la reconocen y la comienzan a cantar y a bailar ligeramente. Una pareja se acerca a la pista de baile en que se convirtió en este lado de la Alameda. Una señora vendedora ambulante se acerca a ofrecer sus productos.
Suena la cumbia poder y el baile saltado comienza. Un baile que ha sido adoptado de la parte sonidera de la ciudad. Un señor homosexual que viene con el grupo está en busca de pareja hombre, pero va con parejas heterosexuales y li rechazan. Luego con unas extranjeras que de cierta forma son muy serias e igual lo rechazan. después, comienzan a grabar. Cadetes del Penthatlon jovenes comienzan a bailar en el jardín. Por fin el hombre homosexual logro agarrar una pareja de mujer extranjera. Más gente se va uniendo al baile de esta canción. El sol cae y los bailarines seguirán en esta fiesta improvisada y callejera.
Por hoy, termino mi observación.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar