Nota etnográfica del 06/03/2020

Son las 13:30 horas. El día está un tanto nublado pero se empieza a despejar. Se percibe un clima fresco, no hace calor, y el aire está un poco frio en la sombra. Llegué a la Alameda por el metro Hidalgo. Al salir, fui caminando y me fui encontrando con varias observaciones. Una pareja homosexual estaba jugando a mojarse en la fuente que esta saliendo del metro. Posteriormente, en una de las fuentes cercanas a la estación, me di cuenta de que varias personas estaban haciendo encuestas a quienes estaban sentados en las bancas, se veían como personas muy amables. Al seguir caminando por los pasillos centrales, cruzó otra de las fuentes y me percato de que está más sola. Un fotógrafo hace arte con su cámara y la fuente. Continuo mi camino y a lo lejos veo a la Policía montada a caballo y comienzo a escuchar el sonido de un tambor; a medida que avanzo, me doy cuenta de que está una persona con un tambor sentado en una banca, tocando y cantando una canción estilo africano. Sigo avanzando hacia el Palacio de Bellas Artes y me doy cuenta que hay varios policías platicando con dos personas, quienes discuten de forma airada, los policías observan y toman nota de la situación. Llego al Palacio de Bellas Artes, en su costado derecho viéndolo desde la Avenida Juarez, de frente. Me siento en una banca de piedra, y tengo enfrente el monumento a Beethoven. Este costado del Palacio es muy transitado porque esta la entrada del metro, entonces el flujo de personas es mayor que en el otro extremo de la Alameda. Escucho música y me percato de que están un grupo de jóvenes viendo a un par de chavos cantando y realizando una batalla de freestyle rap. Se acerca una señora con una chava que estaba a mi lado, comienza a hacerle platica y de repente le dice que está vendiendo dulces para poder sustentar sus gastos y los de su familia; comienza a mencionarle los productos que trae guardados en una maleta y hubo un diálogo que me llamó la atención y me dio risa: «traigo pelones y no de hospicio». La chica le compra dos dulces y la señora se retira, agradeciéndole de forma amable. Pasa un grupo de jóvenes numeroso frente a mi y un niño con una patineta los detiene y les dice: «buenas tardes amigos. disculpen las molestias que les vengo ocasionando, solo quiero pedirles su apoyo con una monedita para poder comer algo.» Los jóvenes se niegan y el niño sigue con su camino en patineta, le sigue otro niño atrás de el igual con una patineta.
Me acerco un poco a ver las batallas de freestyle rap y me percato que es todo un arte de la improvisación, que los jóvenes que lo hacen se esfuerzan por encontrar las palabras que rimen, no perder el ritmo, y contestar lonque la otra persona les dice. La audiencia mira sumamente asombrada y vitorea una buena rima, todos son jóvenes. Se la pasan bien.
A medida que pasan los minutos, me percato que en esta hora y en este lugar, es donde más población de jóvenes he visto en la Alameda, caminando sobre todo en el pasillo que conduce al metro. Hay una pareja en la que el hombre está tocando y abrazando las nalgas de su pareja, mientras ella está sentada encima de él. Se besan. Se levantan, con otros amigos, y se retiran.
Hay un bolero viejito sentado en el sol con una chamarra y se abraza a él mismo, pareciera que tiene más frio. Sito observando a muchos jóvenes pasar y la mayoría van sonriendo o riendose. Los asistentes a la batalla de rap aplauden un momento y se ríen.
Un grupo de extranjeros pasa y se detienen para tomarse una selfie con el Palacio de fondo, cuando se preparan para hacer la foto, pasa un señor atrás de ellos y levanta la mano con el símbolo de amor y paz y sonríe. Los extranjeros se esperan a que pase, el señor pasa y después ellos toman la foto. Otro extranjero de origen oriental llega al monumento de Beethoven con su cámara profesional en mano, un lente de gran tamaño y toma fotos del monumento. Pasa un vago muy cerca de mi, se me queda viendo y lo ignoro. Luego le pregunta a una pareja que está a mi costado izquierdo, si les puede dar dinero, ellos se niegan y el avanza. Está algo sucia su ropa y parece que tiene una mona en su mano.
Unos señores se detienen a observar el freestyle rap por un momento, hacen gestos extraños, como de no entender lo que pasa, y siguen su camino.
Dos amigos se encuentran y se saludan, uno le dice «carnal, que pedo, como va a estar el asunto?» Y el otro responde «no pues me dijo el jefe que tu solo llegarás y ahorita después me tocaba a mi» y le respondió el otro «sale mi compa entonces ahorita te wacho arriba» y finaliza el otro «sobres carnal, suerte» y siguen su camino. después, me percato de que uno de ellos está aquí ofreciendo los servicios de las terrazas/centros nocturnos en Avenida Juárez y en la calle de Madero, donde puedes beber. Dura muy poco aquí y se retira hacia el Palacio de Bellas Artes.
Una mujer posa y señala hacia la escultura de Beethoven, y su amiga le toma la foto con su celular. Bromean por su pose y se van riéndose. Escucho a lo lejos un grito al unísono de una multitud y música. Me voy a averiguar que es.
Llego a un costado del Hemiciclo a Juarez, del lado de la avenida Juarez, enfrente de la Plaza Juarez. Mientras venia para acá, me di cuenta que había un par de parejas extranjeras de la tercera edad que estaban tratando de tomarse fotos con sus cámaras profesionales en una de las fuentes. Me siento en una banca, y me doy cuenta que el ruido viene de las terrazas que antes mencionaba, y hay un gran flujo de gente joven ingresando al recinto. Se escucha que gritan porque el DJ regala «shots» a «la mesa más prendida» a «las mas gritonas», mientras la música de reggaetón, la de moda, suena en los altavoces. Abajo, muchos jóvenes se reúnen en círculos para decidir si ingresan ahí o a donde van a ir a beber. A pesar de ser jueves, hay bastantes personas. El tráfico se intensifica a esta hora en la Avenida y suenan más claxons de carros. Volteo a ver a más jacarandas del piso, y aquí veo a más personas vestidas con traje, probablemente porque esta cerca la Secretaria de Relaciones Exteriores.
Luego de observar todo esto, termino las anotaciones de esta ocasión y me retiro.
Mientras regresaba al metro, me di cuenta de una familia que estaba en uno de los jardines de la Alameda. La mamá estaba cubriendo con una chamarra a su hijo, y después me di cuenta que era porque el niño iba a orinar en el árbol

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