Jueves 27 de febrero 2020

4:31 P.M.

Este día me ubiqué en una posición distinta a la pasada, acompañada de mi compañero Israel, decidimos sentarnos en una de las banquitas de cemento alrededor de una fuente de Tritón, el sol no tiene una intensidad tan fuerte como la vez pasada y da unos matices interesantes de luz y sombra en los árboles y el lugar, las jacarandá están mucho más floreadas que la última vez y ofrecen con su color mayor vividez al espacio. Lo primero que llama mi atención es una pareja de adultos mayores de 50 años que se están besando en la esquina izquierda de la banca, se abrazan y se besan sin inmutarse por las personas a su alrededor. Un hombre duerme en la banca contraria con su sudadera cubriéndose la cabeza y recargando está sobre su mochila. Un hombre y una mujer están sentados a mi derecha, la mujer toma en un vaso de unicel alguna bebida, la mujer dice una frase que me llama la atención «Es que eso es lo que le enseñaron a ella, que el hombre debe de ser fuerte debe de proveer» el hombre responde «Pus sí» y luego pregunta «¿Y si la engañaba? » a lo que ella responde que sí «Si ella siempre me contaba todo wey y con detalle», un hombre interrumpe su plática. Usa una playera del equipo de fútbol Cruz Azul y un arete en forma de esfera, se acerca con la cara y los brazos mojados y le pide el recipiente de agua a la chica, ella contesta que ya no tiene, toma el vaso y extiende la mano con este mientras lo mueve para demostrar que está vacío, el hombre lo toma y dice «Así, no importa» y se va. A mí me pone nerviosa el hombre y escondo mi celular, cuando este se retira mi compañero dice «No te preocupes, estoy yo» yo le contesto que sí pero ulya soy as. La pareja a mi lado derecho parece menos despreocupada ya que el hombre que estaba parado frente a la mujer se acerca aún más y se restriega en ella. Minutos después siguen hablando y la mujer eleva su voz de tono y dice «Los hombres en la casa y las viejas a trabajar», después saca una cajetilla de cigarros de su bolsa y toma uno, dice «Este puto cigarro es como mi dieta de que no puedo cerrar el hocico». La gente que pasa se le hace extraño ver a la pareja y se toma un tiempo para analizarlos y luego seguir con su camino, el hombre se sienta junto a la mujer siguen un tiempo más así y luego comienzan a platicar. Los barrenderos del parque se acercan a limpiar una mancha en el suelo con agua con jabón, se mueven alrededor de la fuente y limpian debajo de donde está dormido el hombre. Una mujer se me acerca y pregunta si puede realizar una encuesta, yo acepto y pregunta si consumo algún producto como Maru han, Nissin, etc… Yo me niego (Ya que casi nunca consumo sopas instantáneas, si acaso una o dos veces al año) ella me pregunta mi edad, le contesto, me dice que gracias y se va. Más gente comienza a juntarse alrededor de la fuente, un grupo de seis chicas que se toman fotos y se ríen entre ellas. Un chico aparece y habla por teléfono a lado de las chicas mueve el pie en señal de nerviosismo, sigue con su charla en el teléfono y en momentos se acerca o se aleja de ellas, después de unos cuantos minutos, se van. Los barrenderos vuelven y limpian el jabón que habían echado antes, para ahora sí quitar la mancha. Ya pasadas las horas, comienza la puesta de sol y este va bajando hasta que desaparece de las copas de los árboles.

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