5 de marzo del 2020

Otro día soleado en la alameda, son las 5 de la tarde y no hay mucha gente. Hoy decidí caminar por los al rededores en vez de quedarme en un solo lugar. Hay sol pero la sombra ya predomina un poco más, no falta tanto para el atardecer.

No hay muchos niños, pero los pocos qué hay están en la fuentes jugando.

Hay una pareja sentada en la orilla de la fuente, hay un niño a su lado jugando con el agua, parece ser que es su hijo. La señora no le hace mucho caso al niño, que juega y va con su mamá para mostrarle lo que hace y lo sorprendido que se siente porque hay espuma en el agua. La pareja de la señora se ve mucho más joven que ella, cuando el niño va con la mamá, su pareja se voltea e ignora al niño, la mamá le da el avión a su hijo y le dice que se haga a un lado.

Sigo caminando y veo como un perro sale disparado hacia la fuente y se mete, esta muy feliz y las pocas personas que están cerca o sentadas observan eso, se ríen y sacan sus celulares y comienzan a tomar fotos o videos del perro. Unos turistas se paran a ver al perro, es una pareja ya grande, se ve que son turistas porque están en bermudas ambos y traen lentes de sol y lucen como extranjeros. Me di cuenta que una característica de los extranjeros es que siempre traen lentes y nosotros ya estamos acostumbrados a este clima. En fin, tomaron una foto del perro, platicaron un poco y se fueron.

La dueña del perro está encantada tomándome fotos. Ya paso un rato así que le llama a su perro y en sale de la fuente y va corriendo con su dueña que le pone su correa.

Son las 7 de la noche y los barrenderos comienzan a salir, se ven más barrenderos que personas. Hay un vago dormido en una banca y mientras uno de los barrenderos barre por debajo de la banca en la que está el vago.

Las caras de los barrenderos lucen poco expresivas, parecen estar haciendo patrones que hacen diariamente. Uno de ellos se sienta a descansar mientras observa a la gente pasar, su rostro luce nostálgico, está pensando y se nota por cómo está perdida su mirada. Llega uno de sus compañeros y le grita “despierta, que no vamos a terminar”. El señor se levanta, toma su escoba y su carrito, comienza va caminar mientras arrastra la escoba y jala con la otra mano el carrito.

Hay poca gente sentada, la mayoría están solas y es gente mayor.

Un señor ya grande está sentando solo, me senté a lado de él y me pregunto qué tanto escribía. Le dije que solo me gustaba escribir lo que veía. Y me dijo “¿vas a escribir de mi?”, lo dijo con mucha dulzura. Era un señor con muchas canas, gordito, y vestido con camisa blanca fajada y unos pantalones negros. Le respondí que si escribiría sobre el, me sonrió y me dijo “eso me parece bien”. Bajo la mirada y me dijo “ bueno muchacha, hay me cuentas que escribiste”, y se para y se va. Para ese entonces ya eran las 8 de la noche.

Publicado por rominabojorges

Me encanta tomar fotos y escribir :)

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